martes, 22 de febrero de 2011

El universo en movimiento eterno...

La cosmología es aquella rama de la ciencia que nos acerca a conocer más realmente el pasado, el presente y el futuro del universo entero: ¿cómo comenzó el universo? ¿cuáles fueron los detalles de su evolución y desarrollo? ¿cómo seguirá evolucionando y cambiando nuestro universo? ¿qué papel debemos tener nosotros en ese proceso?

Análogamente, hay en la física una rama llamada mecánica que no por no ser parte de la filosofía es menos profunda, ¿qué es la mecánica y quién la descubrió? ¿cómo funciona y hacia dónde se dirige? ¿cuál es nuestro deber para con la mecánica al ser parte de este mundo en eterno movimiento?

Desde la más pequeña partícula subatómica hasta el más grande conjunto de galaxias qué es lo que mantiene a todo en un “relativo” orden o acelerando o cambiando de dirección y vibrando… ¿por qué las cosas se comportan de tal forma y no de otra? ¿por qué funcionan en las hojas de los árboles y en sus ramas las mismas leyes matemáticas que rigen la constelación de Andrómeda o las partículas de un gas en ebullición? Preguntas que no son nada nuevas, preguntas tan simples o tan complicadas que inundan la mente de los hombres, preguntas que existen desde que los hombres existen para podérselas plantear… preguntas que han sido respondidas y otras que faltan por estudiar y dejan con más consternación que tranquilidad.

Los hombres más primitivos de la tierra han vagado por ella preguntándose cómo es que ocurren las cosas, entender el universo mecánico es algo que no debe dejárseles a aquellas mentes sin ciencia ni tecnología como de la que disponemos nosotros en la actualidad… el movimiento y las interacciones de nosotros con nuestro universo son cosas que nos ocupan a todos... o que al menos nos deberían de preocupar o interesar. Es por eso que estudio mecánica, para poder comprender esos procesos y esos mecanismos del universo, ya sean galaxias, partículas subatómicas, motores, aceleradores...

Ay, ay, ay ay, ay... canta y no llores...

México, tierra de cielitos lindos y de víboras de la mar, de volcanes que atraviesan de norte a sur y selvas llenas de cultura, de desiertos desolados y mares afrodisiacos; tierra de frutas exóticas y carnes finas; una tierra de bosques que aromatizan y flores que embellecen…

México es un lugar hecho para los aromas y los sabores, para los paladares más estrictos y meticulosos, para las narices más delicadas y cultas.

México de sabores fuertes que no se olvidarán tan fácilmente, sabores que nos regala Chiapas o Veracruz con su café, Tabasco y su cacao del que Europa se ha vuelto adicta cuando ya no concibe su vida sin el chocolate; sabores que cambian de color la cara y sudan el cuerpo: los chiles rojos, los verdes, amarillos y hasta los anaranjados que combinados con otros ingredientes típicos se crean los más inimaginables platillos: el mole poblano con su mulato, costeño y chipotle; los guajillos y las salsas con papas y su costilla de cerdo; el habanero con limón para los tacos de asada de don Toño que todas las noches podemos encontrar en la misma calle y percibir con ese olor a carbón y carne cociéndose; el piquín o el de árbol para el pozole y no se olvide del chipotle dulce para las cemitas.

La unión básicamente de unos cuantos ingredientes propios de esta región da como resultado una gama inimaginable de platillos que se expande a cada uno de los pueblos, ciudades y regiones de esta nación: el maíz, fuente infinita de vida y vestigio ancestral de nuestros pueblos prehispánicos, el chile en todas y cada una de sus versiones, recordemos que hay frescos y secos y que dependiendo de este estado tienen distintos nombres, los frijoles que no pueden faltar al final cualquier mole y bueno… y ya cada quien con sus bebidas: el prehispánico y sabroso pulque, el refrescante tequila o el ardiente mezcal; tal vez un tepache o una michelada con camarones. De la unión de los tres primeros ingredientes y su mezcla con otros la comida mexicana no tiene cabida para un platillo extranjero por lo menos durante 5 años no repitiendo ninguno durante ese tiempo ni un solo día: el famoso mole poblano y sus míticas elaboradoras de santa Rosa, la visita de don Agustín de Iturbide que origino los chiles en nogada, la finura y delicadeza del caviar mexicano: los escamoles tlaxcaltecas, los cabritos del norte o la cochinita pibil del sur, la barbacoa de Hidalgo y las tortas ahogadas de Jalisco… y aquellos que se han quedado huérfanos de origen pero que todos los adoptamos como hijos nuestros de la misma nación: el pipián rojo, el verde, las memelas y las quesadillas, los huaraches, las albóndigas y la longaniza, los frijoles charros y el huevo a la mexicana, los chilaquiles para la cruda y el caldo de pollo para la gripa; los huazontles, las carnitas y los cueritos, los mixiotes, las verduras de la abuelita: los quintoniles y las verdolagas, los romeritos para navidad, los chiles rellenos de queso o atún o las empanadas… lista interminable, lista que se irá haciendo más grande conforme visitemos cada región, cada zona, cada casa y familia; una tarea por demás imposible de terminar pero que incita a comenzarla ya. México, una tierra de sabores y olores…

lunes, 14 de febrero de 2011

Instrucciones para no tener falta en una clase del Tec cuando se pretende llegar.

Se dice comúnmente en las diversas clases a las que se adhieren los alumnos según gustos o desvíos, por parte del profesor o profesora que sea el coordinador de la clase, que es el sistema el que no permite modificar inasistencia después de haber transcurrido un intervalo físico-temporal positivo de 10 minutos. Ése comúnmente llamado y bien recordado SISTEMA cuando enunciamos problemas de faltas –que es nuestro caso-, biblioteca, papeles, servicio social, tesorería, C.A.S.A., blablablá; todo lo que incluye esa onomatopeya de un discurso vacío de contenido. Con las faltas se es tajante en este Instituto de educación superior: no se quitan y punto final. El asunto entonces es no obtenerlas, auxiliar con un breve instructivo lo más ilustrado posible al alumnado en general es lo que se pretende en este escrito.

Se habló de 10 minutos, cuya equivalencia en unidades del Sistema Internacional sería de 600 segundos, recordando que 1 minuto es igual a 60 segundos; o lo que es lo mismo a que 1 s= 1/60 min, mas apegándonos de preferencia a lo científicamente correcto debemos afirmar contundentemente, con certeza, firmeza y seguridad que 1 segundo es la duración de 9 192 631 770 oscilaciones de la radiación emitida entre los dos niveles hiperfinos del estado fundamental del isótopo 133 del átomo de cesio a una temperatura de 0 K.

Esto último para que no haya ningún retraso, una oscilación más sería el cruce entre pasar y superar esa aburrida/interesante/tonta/chida/genial/ ¡INJUSTA!/chingona –o lo que se desee- clase o regresar una vez más a esa aburrida/interesante/tonta/chida/genial/ ¡INJUSTA!/chingona –o lo que se desee- clase con ese aburrido/interesante/tonto/chido/genial/ ¡INJUSTO!/chingón/GUAPO –o lo que se desee- profesor (o todo eso para la profesora). Este número de oscilaciones debería de ser preocupante entre todo el alumnado, un número que se debe de tener en mente siempre. Convertirlo en una constante fundamental de nuestra vida. Un número a la altura de importancia de la matrícula, el promedio que se lleva, el teléfono del Tec, la fecha de exámenes finales, la mínima calificación que se necesita para poder comenzar a convencer al profesor que sólo son 2 puntos más/no puedo reprobar con 69/vea que en el final me fue bien/blablablá, más discurso vacío de contenido.


Los usos que se les dé a ese número que oscilaciones que se le permitirán al redactor no escribirlas por ahorro de tinta y papel, ahorro que fue perdido en esta inusual e impertinente explicación, son variados.

Uno de ellos recomendado por los catedráticos es ir a alguno de la enorme cantidad de cubículos hechos para el tan común y frecuente reflejo neurógeno mejor conocido como reflejo miccional o si se tiene tal valentía y osadía de pretender terminar un acto evacuativo en este tiempo claro que es permitido; pero apegándonos a la realidad, porque nos gusta ser veraces, esto no será elegido generalmente por los estudiantes porque siempre es más fácil salir a mitad de clase o en el momento en el que se ha dejado una actividad colaborativa o la planeación de un PBL en equipo, etcétera.


El uso más frecuente cuya contemplación no es considerada normalmente por los ilusorios profesores es aquel que amerita una amena plática entre amigos. Amigos que necesitan comunicar los últimos pormenores.

Algunos otros irán a conseguir unas galletas a las máquinas de expendio, donde siempre se corre el riesgo de perder aquel medio de cambio de uso legal llamado dinero. Otros quizá tomen agua (para saber más sobre cómo tomar agua correctamente sin error alguno se puede ver el blog de Melhem, sólo recordar que en lugar de vaso es cono o botella con lo que se tomará agua usualmente en los pasillos de la Universidad).

El uso de ese gran número de oscilaciones depende de los gustos, desvíos, disgustos, las apuraciones y las necesidades de cada quién. En general, cualquiera que sea se debe de observar lo siguiente.

1. No se está permitido entrar en conversaciones profundas, ni aquellas de desamor; no hablar de poesía ni chismes de antro; no se puede hablar de la malacopeada de Pepe ni la desinhibición de Paco y Paty en la mesa del bar etcétera. (Los nombres han sido cambiados para proteger la identidad e integridad de las personas).

2. Si se va al baño entonces se recomienda llegar primero al salón, si la necesidad y urgencia lo permiten, colocar las cosas sobre la mesa y de forma horizontal con ésta (no tratar de hacerlo de forma vertical o se podría perder mucho tiempo con la gran posibilidad de no conseguirlo nunca), ver al profesor o profesora y avisar la llegada y la ida al baño. De esta manera se podrá uno relajar y tomar más tiempo para esta íntima e importantísima actividad.

3. Si la máquina atora el producto o la moneda entonces empujar de ella lo más rápido posible analizando primero la ubicación de los distintos elementos de seguridad para no ser descubierto.

4. Si se toma agua no exceder más de 37.8 segundos en cada cono permitiéndose así tomar hasta 5 conos de agua, cantidad recomendada por nefrólogos.


5. Caminar rápido y sin pausas ni demoras para no perder asistencia y haber ido a la clase de todas formas: una falta desperdiciada.

miércoles, 9 de febrero de 2011

[die Hütte]:Ser y tiempo.

Cada uno tiene sus etapas de crecimiento y madurez, más allá de las físicas que nos hemos aprendido en clases biológicas. A las que yo me refiero son aquellas a las que Rosa Montero menciona en La loca de la casa, tenemos nuestros recuerdos basados en cosas que hemos tenido; aquellas cosas que pasaron o poseímos como un carro o cuando tal novio... Yo lo hago en varias cuestiones. Tengo recuerdos que pongo en cuestiones musicales, lo mismo me funciona si lo pongo en base a libros, escuelas (niveles escolares) y también cada una de las bandas de amigos que ha habido. Estoy hecho de mi pasado pero he tratado de no ser ni pre ni destinado por él; mi presente y futuro no han estado de Dios.

Esta vida se forma a cada momento, se redescubre, de destruye y se forma; esta vida cambia y se transforma; muta, evoluciona. A veces no se es el mejor ni el más correcto; nunca lo he pretendido… pero siempre tratar de ser el más feliz.

Este lugar es una cabaña, sí, como la de Heidegger. Será mi cabaña en fase virtual que da en pequeñas dosis cosas que ocurren en la cabaña real, la vivida.

Una cabaña que no quiere ser abandonada. Una cabaña a través y a pesar del tiempo. Una cabaña donde emana la música; música traída de Cuba: la trova; de ritmos latinoamericanos: salsas, sambas, mambos y tangos. Una cabaña donde hay discos de funky y jazz, algo de blues y una muy pequeña (muuuy pequeña) pizca de música académica. La magia de las métricas y los ritmos, la armonía en sus acordes; contrapuntos y melodías en el mismo instante. Maderas que confinan cuerdas, las percusiones y los vientos; o en otro caso el metal, las maderas, el cuero y los barros… Una cabaña inundada ahora de rock, mucho rock. Rock conocido y aquel que no lo es tanto; rock que innova, atemoriza y que se desaprueba; rock bizarro, también del común y claro que del extremadamente melódico. De aquel que llaman alternativo, de ese suntuoso progresivo; del armonioso glam; de ese rock que suena a distorsión y que muchos le dicen hard rock, el heavy o hardcore; del místico grunge y el venerado art rock o el revolucionario indie rock… de ese rock que progresa y se convierte en post rock o math; del nostálgicamente recordado psicodélico, y el presuntuoso sinfónico… ¡qué del demonio no tener tanta vida como él para escuchar todo lo que allá espera!

Una cabaña visitada por amigos, pocos de ellos; y por el contrario muchos buenos conocidos. Amigos que comparten más que una buena copa de alcohol con el habitante de esta cabaña; amigos que comparten parte importante de toda una vida... y entre todos ellos y aludiendo a la ingratitud que se tendrá con los demás, en la cabaña hay una silla especial para un amigo, un alguien que tiene el mismo nombre que este cursi habitante...

En la cabaña se lee, se gusta de leer mucho. Con falta de tiempo pero se intenta hacer las más veces posibles. En la cabaña se cuentan historias de odio y desmesura, de crítica y lógica; la cabaña ha sido visitada por árabes, griegos y alemanes acompañados de judíos; ha recibido a mexicanos, anglosajones y estadounidenses, también colombianos, argentinos y chilenos; uno que otro ruso y hasta cubanos. Ha sido empapada con baños de romanticismo y existencialismo, de política, realismo y hasta modernismo; un poco de barroco y neoclasicismo... En la cabaña se tienen pocos libros, tal vez los más representativos de cada época excusado esto porque en la cabaña se sabe más de ciencias exactas; pero de lo poco que se lee siempre se trata de aprovechar lo máximo.

La vida de la cabaña se tiñe cada vez más con pinceladas de matemáticas y retoques de física; con química y hasta un poco de biología. Yo, a quien le pertenece únicamente esta cabaña, sigo la investigación y la docencia; la ciencia y la tecnología, teorías de números y ecuaciones que explican la naturaleza. De eso se quiere en la cabaña vivir, de la ingeniería y la ciencia. En esta cabaña se tiene un lugar para otro amante de esta parte del saber; alguien con nombre y cabeza conocida; con cerebro y corazón; y con quien se quiere compartir esta área del saber por siempre...

La cabaña, si sufre de vacaciones por su habitante, será por un lugar frío como un bosque o arriba de un gran cerro; vacaciones que seguramente no serán en la playa sin antes haber pensado en un pueblecillo perdido o en acampar al aire libre. Tal vez no de vacaciones, tal vez sufra de salidas; pues serán salidas a un café con música en vivo o un barcillo bohemio; algún centro colonial o un sitio de arquitectura prehispánica; seguramente no un antro. Salidas al aire libre, conocer leyendas y comida típica, gente así como costumbres y tradiciones. Una cabaña con fotografías, momentos e instantes , de cuentos de abuelos y risas de niños, de un poco de magia y otro tanto de surrealismo; de política y altruismo, de gusto por cocinar y por comer, de libros, ciencia y mucho, muuuucho rock… De todo esto ha llenado la cabaña este loco habitante.